Se perfecto y todo te irá…MAL!

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¿Quien no ha intentado buscar la perfección en algún momento?, seguramente que muy pocas personas, y es que creemos que la perfección nos va a dar el éxito, si hacemos algo perfecto nos vamos a sentir muy satisfechos y los demás también, esa expectativa nos causa tanto placer que nos ponemos enseguida manos a la obra para conseguirla.

Aunque en ocasiones estamos tan cegados por ella, que no nos damos cuenta de que la perfección no existe, es un ideal que nos perturba y que se puede volver nuestro peor enemigo.

Cuando buscamos la perfección, nos estamos exigiendo un imposible, cualquier cosa que no sea perfecta será inaceptable, por lo tanto estamos trabajando directamente para llegar al “fracaso”. Tenemos la creencia de que si no lo hacemos perfecto no somos suficientemente buenos y cuando hay mucho en juego, la “no perfección” no es una opción.

La perfección nos deja sin tiempo ni energía, nos hace buscar lo inalcanzable, ya que hagamos lo que hagamos nunca será suficiente. La perfección nos hace imaginar una mentira y no nos deja ver la realidad, todo es una ilusión que se ancla en nuestra imaginación.

Nos negamos a ver las cosas como son. Y os preguntareis, ¿Cómo son entonces esas cosas?. Os recomiendo que antes de seguir leyendo os preparéis para sentir una desilusión igual a la que sentisteis cuando os enterasteis que Papa Noel no existía…

LA VIDA NO ES PERFECTA NI JUSTA.

 

Simplemente basta con fijarnos en la naturaleza, unos animales se comen a otros, los leones se comen vivas a las cebras, las serpientes los ratones, los humanos una gran variedad de animales. ¿Donde está la justicia en estas acciones?.

La perfección nos suele provocar miedo a no actuar perfectamente, a cometer errores. En muchas ocasiones, al exigirnos tanto y querer ser tan perfectos, no somos capaces de emprender las acciones que nos gustarían porqué las vemos como un GRAN TRABAJO que nos va a ocupar MUCHO TIEMPO y esfuerzo y nos da una gran pereza, lo que se denomina “procrastinación“. Nos preocupa tanto no hacerlo perfectamente que nos lleva a la paralización, imaginamos todas las cosas negativas que CREEMOS podrían pasar si no lo hacemos perfecto.

Un ejemplo lo podemos ver a la hora de hablar en público. Tememos a que se nos olvide lo que queremos decir, a no hacerlo tan perfecto como hemos imaginado, a que no guste a nuestros compañeros lo que decimos y hagamos un discurso desastroso… y es justamente la búsqueda de esta perfección lo que nos hace hacerlo de forma menos adecuada de lo que podríamos hacerlo de forma natural sin exigencia.

 

¿Es mejor no hacer nada a hacerlo imperfecto?. ¿La perfección es no cometer errores?. 

En una ocasión, asistí a un curso de Inteligencia Emocional con la psicóloga Maria Dolores Romillo, que nos repitió en varias ocasiones… “recordad que somos solo simples humanos“, y tiene toda la razón. Los humanos nos distraemos, nos equivocamos, nos confundimos… aprendemos por ensayo-error, por lo tanto, nuestra vida va a estar cargada de errores y de situaciones imperfectas, cuanto antes lo aceptemos mejor, ya que nos ahorraremos mucho sufrimiento.

 

LOS ERRORES SON PARTE DEL APRENDIZAJE.

 

¿Crees que la perfección te lleva a superarte?, la perfección nos ayuda a exigirnos más de lo que podemos llegar a ser, lo importante es buscar la excelencia. Esta no tiene limites, siempre puedes buscar un grado más alto de excelencia y estar contento con lo que haces en cada momento, ya que la satisfacción viene de ti mism@, reconoce tus cualidades positivas, aceptas tus errores como un aprendizaje, reconoces tus logros y te aceptas como un ser valioso y no perfecto.

 

Te dejo un vídeo que te puede ayudar a reflexionar sobre el perfeccionismo.

 

1 Comentario

  1. Uno de los factores que nos hace aprender a ser perfeccionistas, es que durante nuestra vida, cuando conseguimos hacer algo muy bien, todos los demás nos aplauden y nos hacen creer que ese es el camino correcto, y cada vez nos volvemos más exigentes. Lo importante es que nosotros mismos estemos satisfechos con nuestro trabajo, y como nos hemos sentido en el desarrollo de este. ¿Vale la pena conseguir algo muy bien hecho si nos ha costado sudor y lagrimas?¿O es mejor hacer algo medio bien y hacerlo con risas y disfrute?

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